El cuidado de la piel en las personas mayores es un aspecto esencial en la atención integral que ofrecemos en Serager. Aunque muchas veces se le da más protagonismo a otros aspectos de la salud física, lo cierto es que la piel, al ser el órgano más extenso del cuerpo humano, requiere una atención específica, sobre todo en la tercera edad. Su estado no solo influye en el confort y la calidad de vida de nuestros residentes, sino que puede ser un indicador de otros problemas de salud y, en ocasiones, una puerta de entrada a infecciones o complicaciones si no se cuida adecuadamente.

¿Por qué cambia la piel con la edad?

Con el paso de los años, la piel pierde elasticidad, se vuelve más fina, más seca y menos resistente a los agentes externos. Estos cambios son consecuencia de la disminución del colágeno, la reducción de la hidratación natural y la renovación celular más lenta. Además, las defensas cutáneas se debilitan, lo que la hace más propensa a lesiones, irritaciones, úlceras por presión, hematomas y a una peor cicatrización.

Por otro lado, muchas personas mayores presentan enfermedades crónicas como la diabetes, insuficiencia venosa o problemas de movilidad, que también afectan a la salud de la piel. A esto se le suma la toma prolongada de ciertos medicamentos, que puede alterar su equilibrio natural.

Todo ello convierte el cuidado cutáneo en una prioridad dentro de nuestro plan de atención diaria.

Rutinas diarias de higiene y cuidado

En Serager, aplicamos una rutina de higiene adaptada a cada residente, teniendo en cuenta su tipo de piel, nivel de autonomía y posibles patologías. La higiene diaria no solo tiene un objetivo de limpieza, sino también de observación. A través de ella, nuestro personal puede detectar signos de irritación, enrojecimiento, sequedad excesiva, aparición de llagas o cualquier cambio que deba ser comunicado al equipo médico.

Utilizamos productos específicos para pieles maduras: jabones suaves, cremas hidratantes sin alcohol ni perfumes intensos, aceites corporales y protectores dérmicos. La hidratación cutánea es clave: después del aseo, se realiza un masaje suave con crema emoliente para nutrir y mantener la elasticidad de la piel.

Prevención de úlceras por presión

Una de las principales amenazas para la piel de personas encamadas o con movilidad reducida son las úlceras por presión. En Serager, aplicamos protocolos de prevención que incluyen cambios posturales cada cierto tiempo, el uso de colchones y cojines antiescaras, y la vigilancia constante de las zonas de riesgo como talones, caderas, sacro o codos.

Además, nuestro equipo está formado para detectar el más mínimo signo de enrojecimiento o alteración cutánea, y actuar de forma inmediata para evitar que la lesión progrese. La rapidez en la detección y actuación es fundamental en estos casos.

Nutrición adecuada para una piel sana

La salud de la piel también empieza por dentro. Una alimentación equilibrada, rica en vitaminas A, C, E, zinc y ácidos grasos esenciales, contribuye a mantener la piel hidratada, protegida y con capacidad de regeneración. En nuestros menús, elaborados por nutricionistas especializados, se incluye diariamente fruta fresca, verduras, aceite de oliva, frutos secos y proteínas de calidad.

Además, fomentamos la correcta hidratación con la oferta frecuente de agua, infusiones o caldos, especialmente importante en personas mayores que, a menudo, no perciben la sensación de sed con claridad.

Cuidado de la piel en estaciones extremas

Las condiciones climáticas también afectan a la piel. En invierno, el frío y la calefacción resecan el ambiente, mientras que en verano el calor y el sudor aumentan el riesgo de irritaciones y deshidratación cutánea. Por ello, adaptamos las rutinas de cuidado en función de la estación:

Cuidados específicos para patologías cutáneas

Algunos residentes presentan problemas dermatológicos crónicos como dermatitis, psoriasis, prurito senil o infecciones fúngicas. En estos casos, se realiza un seguimiento médico constante, y se aplican tratamientos específicos bajo prescripción, además de rutinas adaptadas para minimizar molestias y favorecer el control de los síntomas.

Además, colaboramos con dermatólogos cuando es necesario y mantenemos una comunicación fluida con el equipo sanitario y la familia, explicando los cuidados recomendados para cada caso.

El papel del equipo y la formación continua

Todo el equipo de Serager, desde auxiliares hasta enfermería, está formado para prestar especial atención al estado de la piel de los residentes. Realizamos sesiones internas de formación continua para actualizar conocimientos sobre productos, técnicas de cuidado, nuevas recomendaciones clínicas y protocolos de actuación.

La observación diaria, la cercanía y el trato humano hacen que podamos detectar cualquier alteración en fases tempranas, cuando aún es posible prevenir complicaciones.

Conclusión

El cuidado de la piel en la tercera edad no es un aspecto menor, sino una necesidad esencial para garantizar la calidad de vida de las personas mayores. En Serager, lo abordamos con profesionalidad, sensibilidad y compromiso, integrando las mejores prácticas de prevención, observación y atención personalizada.

Porque una piel cuidada es también una piel que transmite bienestar, dignidad y salud. Y en Serager, cada detalle importa cuando se trata de cuidar a quienes más queremos.

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