
En Serager, entendemos que el ingreso en una residencia de mayores no solo afecta al residente, sino también a su familia. Padres, hijos, hermanos o parejas enfrentan un cambio importante en su dinámica emocional y cotidiana. Por eso, en nuestro modelo de atención centrado en la persona, la familia no queda al margen: la consideramos una parte activa y fundamental del bienestar del residente. Fomentar una comunicación fluida, cercana y transparente con ellas es una de nuestras prioridades diarias.
Más que informar: dialogar, escuchar, compartir
Desde el primer contacto con Serager, nuestro equipo se esfuerza por crear un clima de confianza con la familia. Sabemos que muchas veces llegan con dudas, miedos o incluso sentimientos de culpa ante la decisión de institucionalizar a su ser querido. Por eso, nuestro primer objetivo es ofrecerles un espacio de diálogo abierto donde puedan expresarse, preguntar y sentir que no están solos.
Esta actitud se mantiene a lo largo del tiempo. No se trata solo de informar sobre la salud o las rutinas del residente, sino de generar una relación continua de escucha y acompañamiento. Para ello, utilizamos múltiples canales de comunicación: reuniones presenciales, llamadas, correos electrónicos, mensajes y, cada vez más, videollamadas y plataformas digitales seguras. La familia elige cómo quiere comunicarse, y nosotros nos adaptamos.
La acogida: clave para un vínculo duradero
El momento del ingreso es especialmente delicado. En Serager dedicamos tiempo y recursos a realizar una acogida cálida tanto al residente como a su entorno familiar. Durante los primeros días, se realiza un seguimiento constante y se programan contactos regulares con la familia para compartir cómo está siendo la adaptación, qué necesidades surgen y qué avances se observan.
Además, les pedimos que compartan con nosotros información relevante sobre la historia de vida del residente: sus aficiones, costumbres, temores, relaciones significativas… Todo ello nos permite ofrecer una atención más personalizada y respetuosa, y refuerza el vínculo de confianza mutua.
Reuniones periódicas con el equipo interdisciplinar
Uno de los pilares de nuestra comunicación con las familias son las reuniones programadas con los distintos profesionales que atienden al residente. Estas reuniones permiten evaluar de forma conjunta su evolución física, cognitiva y emocional, revisar objetivos, proponer cambios en la rutina o el tratamiento y atender cualquier inquietud.
Contamos con un equipo interdisciplinar que incluye médicos, personal de enfermería, fisioterapeutas, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y personal de animación sociocultural. En función del caso, pueden intervenir varios profesionales en la misma reunión, lo que ofrece una visión integral y coordinada de la atención.
Seguimiento emocional: cuidar también a quienes cuidan
En muchas ocasiones, los familiares viven con angustia o culpa la distancia física y emocional con su ser querido. Por eso, en Serager prestamos atención también a su bienestar emocional. Nuestra trabajadora social está disponible para escuchar, orientar y ofrecer recursos a quienes lo necesiten.
Ofrecemos pautas para mantener una relación afectiva positiva con el residente, incluso cuando hay deterioro cognitivo o dificultades de comunicación. Les enseñamos a interpretar señales, a manejar situaciones delicadas y a encontrar momentos de calidad en sus visitas.
Puertas abiertas para compartir la vida del centro
La familia no es una visita: es parte de la comunidad Serager. Por eso, fomentamos su presencia activa en la vida cotidiana de la residencia. Invitamos a familiares a participar en celebraciones, talleres, charlas, salidas organizadas o simplemente en una merienda compartida. Esta implicación fortalece los vínculos, mejora el ánimo del residente y genera un entorno más cálido y humano.
También promovemos la iniciativa familiar. Si alguien quiere aportar una habilidad o propuesta —tocar un instrumento, contar historias, ayudar en una actividad—, se le da espacio y apoyo para hacerlo. En muchas ocasiones, son los propios familiares quienes impulsan ideas que enriquecen la vida del centro.
Adaptación a cada situación personal
Cada familia es diferente, y también lo es su disponibilidad, su estilo comunicativo y su nivel de implicación. En Serager no imponemos un modelo único, sino que nos adaptamos a cada caso. Hay familias que visitan a diario y otras que viven lejos y solo pueden venir de forma puntual. Lo importante es que todas sientan que están presentes, que cuentan y que tienen canales abiertos para estar informadas y ser escuchadas.
Cuando hay situaciones conflictivas o difíciles —duelos, enfermedades, decisiones complejas—, activamos protocolos específicos de acompañamiento familiar para ofrecer un soporte más intensivo. La cercanía no desaparece en los momentos difíciles: al contrario, se refuerza.
Transparencia como principio ético
La confianza solo puede construirse desde la transparencia. Por eso, en Serager no ocultamos información ni evitamos conversaciones difíciles. Siempre que haya un cambio significativo en la salud, el comportamiento o la situación del residente, informamos de forma clara, empática y con tiempo para que la familia pueda comprender y decidir.
Creemos que compartir la responsabilidad del cuidado es una forma de dignificar tanto al residente como a su entorno. No hay decisiones unilaterales, sino diálogo constante para buscar lo mejor para cada persona.
Un lazo que mejora la calidad de vida
Una buena relación entre la familia y el equipo profesional mejora la calidad de vida del residente. Cuando los vínculos son sólidos, hay menos ansiedad, más colaboración y un entorno emocionalmente más saludable. La persona mayor percibe la armonía entre quienes le rodean y eso se traduce en bienestar.
Por eso, en Serager no dejamos la comunicación al azar: la cultivamos, la cuidamos y la priorizamos. Porque sabemos que, en el cuidado, tan importante como lo que se hace es cómo se hace. Y hacerlo en equipo, con las familias, es siempre hacerlo mejor.