Las caídas son una de las principales causas de lesiones y pérdida de autonomía en las personas mayores. Se estima que una de cada tres personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año, y este riesgo se incrementa en entornos institucionalizados como las residencias. En Serager, somos plenamente conscientes del impacto que una caída puede tener en la salud física y emocional de nuestros residentes. Por ello, aplicamos una estrategia integral para prevenirlas, garantizando seguridad sin renunciar a la movilidad ni a la calidad de vida.

Entender las causas: el primer paso para actuar

Las caídas no son hechos aislados ni aleatorios. En la mayoría de los casos, existen múltiples factores que las provocan o las facilitan. Entre los más comunes están:

En Serager, evaluamos estos factores de manera individual y continua. Cada residente tiene un plan personalizado en el que se identifican los riesgos específicos y se adoptan las medidas necesarias para reducirlos.

Evaluación individualizada y protocolos de prevención

Desde el momento en que una persona ingresa en la residencia, se realiza una valoración integral de su estado físico, cognitivo y funcional. Esta evaluación nos permite identificar quién tiene mayor riesgo de caídas y en qué situaciones concretas puede darse ese riesgo: al levantarse de la cama, en la ducha, en pasillos, al subir o bajar escaleras, etc.

A partir de esta información, se diseña un protocolo adaptado a sus necesidades: puede incluir supervisión durante la marcha, acompañamiento en ciertas actividades, uso de ayudas técnicas, modificación de la habitación o pautas específicas para el equipo de atención.

Adecuación del entorno físico: seguridad sin rigidez

El entorno físico juega un papel clave en la prevención de caídas. En Serager, todos los espacios están diseñados para ser accesibles, seguros y cómodos. Algunas de las medidas que aplicamos incluyen:

Estas adaptaciones permiten que los residentes se desplacen con mayor seguridad, sin necesidad de restringir su movilidad.

Fisioterapia y actividad física como pilares preventivos

La inactividad es uno de los grandes enemigos del equilibrio y la estabilidad. Por eso, en Serager promovemos una rutina activa y adaptada a cada residente. Nuestro equipo de fisioterapia trabaja con ellos para mantener y mejorar su tono muscular, su coordinación y su capacidad de reacción ante desequilibrios.

Los programas incluyen ejercicios de fortalecimiento, estiramientos, entrenamiento de la marcha y talleres de equilibrio. Incluso las actividades cotidianas, como levantarse solo de la silla o caminar hasta el comedor, forman parte de una estrategia preventiva si se hacen con las condiciones adecuadas.

Formación del equipo y cultura del cuidado

Todos los profesionales de Serager reciben formación continua en prevención de caídas. Esto incluye saber cómo movilizar correctamente a los residentes, cómo interpretar señales de alerta, qué hacer ante una caída y cómo acompañar emocionalmente a la persona tras un incidente.

Pero más allá de los protocolos, fomentamos una cultura del cuidado y la observación. A veces, pequeños detalles como notar que alguien está más torpe al caminar, que evita moverse o que se agarra más a las paredes, pueden ser indicios de que necesita una nueva valoración.

Uso responsable de ayudas técnicas

En algunos casos, el uso de ayudas como bastones, andadores o calzado ortopédico es esencial para evitar caídas. En Serager, nos aseguramos de que cada residente tenga el apoyo adecuado, que sepa utilizarlo correctamente y que esté bien mantenido.

También evitamos el uso excesivo de sujeciones físicas o restricciones, ya que pueden generar efectos negativos sobre la movilidad, la autonomía y la dignidad personal. Nuestra política prioriza alternativas más respetuosas y eficaces.

Implicación de las familias

Las familias también juegan un papel fundamental en la prevención de caídas. En Serager, les informamos de los riesgos, les explicamos las medidas adoptadas y les animamos a compartir cualquier observación relevante. A veces, un familiar puede detectar cambios sutiles en el equilibrio o la actitud de su ser querido que ayudan a anticipar posibles problemas.

Conclusión: prevenir caídas es proteger la calidad de vida

En la tercera edad, una caída no solo puede suponer una fractura, sino una pérdida de autonomía, de confianza y de bienestar. Por eso, en Serager trabajamos cada día para minimizar estos riesgos desde una perspectiva integral, personalizada y humana.

La prevención de caídas es mucho más que evitar accidentes: es apostar por la movilidad, por la autonomía, por la dignidad y por una vejez activa y segura. Porque cada paso firme es una conquista hacia una vida más plena.

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