
En Serager, Residencia José Ariño, cada día es una oportunidad para vivir con calidad, acompañamiento y alegría. Sabemos que, para nuestros residentes, sentirse en casa es mucho más que tener una habitación: es tener una rutina agradable, relaciones significativas y actividades que les mantengan activos, conectados y felices. Por eso, diseñamos cada jornada con mimo y estructura, buscando el equilibrio entre cuidado, autonomía y estimulación.
A continuación, te contamos cómo es un día a día típico en nuestra residencia y qué elementos lo convierten en una experiencia cálida y enriquecedora.
Mañanas con energía y rutina positiva
Las mañanas comienzan con calma y buen humor. Cada residente tiene su propio ritmo, y el equipo de auxiliares los acompaña en su aseo personal, eligiendo la ropa y preparándose para el desayuno. El comedor es un espacio acogedor donde se comparte el primer momento del día, con alimentos saludables y adaptados a cada necesidad.
Después del desayuno, los residentes que así lo desean participan en actividades grupales, como gimnasia suave, o terapia ocupacional. También hay momentos de atención individual: curas, consultas médicas o sesiones con fisioterapeutas, si son necesarias.
Estas rutinas ayudan a mantener un orden en el día, a fortalecer hábitos saludables y a comenzar la jornada con vitalidad.
Tardes de estimulación, descanso y disfrute
Después de la comida, que siempre es casera, equilibrada y adaptada a las necesidades nutricionales de cada residente, llega el momento de descanso. Muchos aprovechan para dormir una pequeña siesta, relajarse o leer.
A media tarde se retoman las actividades: manualidades, bingo, cine, charlas temáticas, actividades de reminiscencia, juegos de mesa… Cada día hay una propuesta diferente para estimular la mente y mantener viva la curiosidad. También realizamos celebraciones especiales en cumpleaños, fiestas tradicionales o fechas señaladas.
Los residentes que prefieren tranquilidad pueden disfrutar de la terraza, de un libro o simplemente de una conversación tranquila con otros compañeros o con el personal.
Convivencia y vínculos que nutren
Uno de los aspectos más valiosos de la vida en Serager es la convivencia. Fomentamos relaciones de respeto, amistad y apoyo mutuo entre residentes. Compartir espacios, actividades y momentos cotidianos fortalece los lazos, reduce la soledad y mejora el estado de ánimo.
Además, nuestro equipo se esfuerza por crear un ambiente familiar, cercano y empático. Conocemos los gustos, las historias y las pequeñas manías de cada persona, y eso nos permite ofrecer una atención verdaderamente personalizada.
También promovemos el vínculo con las familias, que pueden visitar a sus seres queridos con total libertad. Estas visitas, sumadas a las llamadas y videollamadas, permiten mantener el contacto y el arraigo afectivo.
Bienestar físico y emocional
El bienestar en la residencia abarca muchas dimensiones: física, emocional, mental y social. Por eso, cuidamos tanto del cuerpo como del alma. La atención médica y enfermera está presente siempre que se necesita, pero también lo están las palabras de ánimo, las sonrisas y el cariño cotidiano.
Fomentamos la autonomía en todo lo posible: dejar que cada residente tome decisiones sobre su ropa, su rutina o su alimentación es clave para su autoestima. Al mismo tiempo, ofrecemos apoyo y supervisión constante para garantizar su seguridad y tranquilidad.
Una residencia viva
En Serager no creemos en residencias silenciosas y estáticas. Aquí hay vida, movimiento, risas y aprendizajes cada día. Nuestro objetivo es que cada residente sienta que sigue creciendo, que su día tiene sentido y que es parte activa de una comunidad que lo valora.
Porque envejecer no significa detenerse, sino adaptarse. Y con la atención adecuada, el cariño necesario y las actividades bien diseñadas, el día a día puede seguir siendo fuente de alegría, dignidad y bienestar.